- El proceso es abierto anualmente en octubre y convoca a personas de distintas carreras y de todo el país a integrarse a áreas clave de la operación.
El 5 de enero, 59 estudiantes de distintas partes de la Región del Biobío tuvieron su primer ingreso a una de las instalaciones industriales más relevantes del sur de Chile: la refinería de Enap en Hualpén. Casco, inducción de seguridad y una reunión inicial con supervisores, marcaron el inicio de una experiencia que comenzó a gestarse hace cuatro meses.

Este 2026, las áreas de seguridad, laboratorio, mantención, ingeniería, excelencia operacional, procesos, proyectos y medio ambiente fueron las que recibieron talentos en formación. Del total de practicantes, destaca que 16 son mujeres y 3 de ellas desarrollan memorias en Ingeniería Civil Química, Ingeniería Civil Mecánica y Química Ambiental. Cada persona cuenta con supervisión y debe aprobar una inducción en seguridad y salud ocupacional antes de ingresar a terreno.
Fue en septiembre cuando el proceso de prácticas fue activado en Enap Refinería Bío Bío, con el levantamiento de necesidades en todas las jefaturas para ser publicado durante la segunda semana de octubre. Las y los estudiantes pudieron postular a través de las ferias laborales en las que participa la estatal o bien, enviando sus antecedentes cuando la convocatoria fue difundida oficialmente en coordinación con universidades e institutos.
“Somos una empresa pública y tenemos que apoyar a las nuevas generaciones. Este proceso es un aporte para todas y todos ellos, pero también para nosotros”, afirma Rodolfo Máquez, encargado del proceso de prácticas y memorias en Refinería Bío Bío. Destaca, además, la importancia de que cada práctica tenga un objetivo claro y un proyecto definido.
Es el caso de Gabriel Schiappacasse, estudiante de Ingeniería Civil Química de la Universidad de Concepción, quien está trabajando en la automatización del sistema de captación y refrigeración en Bocatoma. “Han sido semanas súper enriquecedoras. Poder ver en primera persona los procesos que estudiamos en la universidad ha sido clave en mi formación en terreno”, comenta.

Desde la División Mecánica, Sofía Aular, de Ingeniería en Mantenimiento Industrial de la Universidad Federico Santa María, valora el aprendizaje y el ambiente de trabajo. “He aprendido mucho. Es un muy buen ambiente donde puedo hacer preguntas sin miedo y siempre hay disposición para enseñar”, asegura.
Para la refinería este programa no solo contribuye a la formación de nuevas y nuevos profesionales, sino que también abre puertas a futuros talentos que ya conocen la cultura, los estándares y la exigencia de una operación industrial compleja.
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