Una iniciativa pionera impulsada por la red de Salud Mental del Servicio de Salud Concepción (SSC) marca un avance concreto en equidad e inclusión, reafirmando el compromiso institucional con un sistema de atención integral, accesible y centrado en las personas.
Históricamente, las barreras de comunicación han dificultado el acceso oportuno y de calidad de las personas sordas a la atención en salud mental. Esta realidad se refleja en la experiencia de Alexier Alegría, primer usuario con discapacidad auditiva de la red de Salud Mental del SSC en beneficiarse de un innovador apoyo: la incorporación de un intérprete de lengua de señas durante sus controles clínicos.
Antes de la implementación de esta medida, Alexier relata que la falta de comunicación impactaba directamente en su experiencia de atención. “Me sentía ignorado; al asistir a los controles, como no había comunicación, sentía que perdía el tiempo”, señaló. Situaciones como esta motivaron al equipo del Hospital de Día, dependiente del Centro de Referencia de Psiquiatría del Hospital Guillermo Grant Benavente, a gestionar la incorporación de intérpretes de lengua de señas en las atenciones dirigidas a personas sordas.
“Hoy existe accesibilidad gracias al intérprete; puedo comunicarme de la misma forma que cualquier persona. Actúa como mediador dentro del box y, en el marco de la Ley 21.303, me entrega igualdad de oportunidades”, destacó Alexier
La estrategia, que progresivamente se ha extendido a otros establecimientos de salud mental de la Red, no solo ha mejorado la comprensión durante las consultas, sino que también ha fortalecido el vínculo terapéutico, permitiendo diagnósticos más precisos y tratamientos acordes a las necesidades de cada usuario y usuaria.
Desde el equipo de intérpretes, Joel Mellado explicó que esta labor requiere el desarrollo de habilidades específicas. “Es fundamental potenciar las habilidades visuales para establecer una conexión directa con el usuario, comprender microgestos, corporalidad y expresiones faciales, que transmiten sentimientos y emociones”, señaló.
En tanto, su colega Mery Aranda subrayó el impacto de este acompañamiento en la experiencia del paciente. “Cuando la persona ingresa, ya se siente parte de la comunidad hospitalaria, porque no existen barreras. Puede expresarse, comprender lo que ocurre a su alrededor y participar activamente, lo que favorece su respuesta al proceso terapéutico”, afirmó.
Por su parte, la psiquiatra del dispositivo Hospital de Día, Julieta Valenzuela, reconoció que anteriormente resultaba muy complejo entregar una atención de salud mental de calidad a personas con discapacidad auditiva.
“Habíamos tenido una experiencia previa con un usuario sordo a quien no pudimos atender como hubiésemos querido. Por eso, cuando entrevistamos a Alexier, y a partir de la inquietud de su madre, quien nos consultó directamente por la disponibilidad de un intérprete, decidimos gestionar la solicitud de este profesional”, explicó.
La especialista agregó que el proceso terapéutico evidenció avances significativos. “Inicialmente tuvimos muchas dificultades para acceder a su interioridad. Sin embargo, con el tiempo, el propio usuario fue ampliando su lenguaje para expresar lo que vivía y sentía, lo que resultó muy enriquecedor y facilitó el abordaje terapéutico”, concluyó.
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