Por Marcelo González Retamal
Director Magíster en Gestión de la Construcción y Sustentabilidad USS, Escuela Arquitectura USS Concepción y Director del Proyecto Bloqus
La Región del Biobío produce cerca del 50% del volumen nacional de madera para la construcción, convirtiéndola en el epicentro maderero del país. Por otra parte, las ciudades enfrentan actualmente múltiples desafíos, crecimiento acelerado, crisis climática, contaminación y la urgente necesidad de construir entornos más sostenibles y saludables. En este contexto la madera emerge o sólo como un material de larga tradición, sino como una opción estratégica que puede transformar la forma en que concebimos y edificamos nuestras ciudades.
Uno de los principales argumentos a favor del uso de madera en la construcción es su bajo impacto, argumento que se robustece en la Región del Biobío por ser un material local. Como material biodegradable y renovable, la madera ayuda a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, su capacidad de captar carbono durante su crecimiento la convierte en un aliado crucial en la lucha contra la crisis climática. Edificios de alto rendimiento energético, con sistemas de diseño eficientes y tecnología de punta en industrialización, están demostrando que la madera puede satisfacer las exigencias de la arquitectura contemporánea, incluso en centros urbanos densos.
Este recurso natural también trae beneficios en términos de calidad de vida. Transmite calidez y conexión con la naturaleza, aspectos que muchas veces se pierden en nuestras ciudades. Incorporar madera en la arquitectura urbana puede contribuir a crear espacios que promuevan la salud mental y el bienestar. Lo anterior se complementa con evidencia de costos competitivos y rapidez en el proceso de montaje en obra; además de la percepción de un atractivo estético y diseño innovadores.
Es cierto que existen desafíos de estandarización y certificación de calidad a superar para que la madera se posicione como una alternativa de mayor uso en nuestras ciudades. Sin embargo, la integración de tecnología, el diseño de estructuras resilientes y la innovación en productos permiten que estos obstáculos se puedan superar.
Asimismo, la colaboración entre arquitectos, ingenieros, constructores, urbanistas y comunidades es imprescindible para promover un cambio cultural en la construcción y planificación urbana. La adopción de modelos basados en métodos modernos de construcción como el proyecto de bienes públicos USS-CORFO “Bloqus”, que corresponde a la primera plataforma pública de diseño para fabricación y montaje de viviendas sociales en madera de la región del Biobío, apunta a esa dirección de dar soluciones para realizar cambio cultural en cómo construimos.
La relación entre madera y ciudad debe ser una oportunidad para reflexionar el bienestar colectivo y avanzar hacia modelos urbanos más sostenibles, resilientes y humanos. La madera no e sólo un material de construcción, sino un símbolo de la transformación social necesaria para construir ciudades que sean verdaderamente sustentables y habitables para generaciones futuras.







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