El tomate, presente en cada ensalada a la chilena y en el pebre de los asados dieciocheros, enfrenta
un escenario complejo: malezas parásitas, la sequía, los suelos salinos y las nuevas demandas de
consumidores amenazan su lugar en la mesa familiar. Sin embargo, la biotecnología agrícola está
dando vida a una nueva generación de tomates más resistentes, nutritivos y adaptados al cambio
climático, asegurando que este clásico no pierda protagonismo en las Fiestas Patrias.
El tomate, parte esencial de la cultura gastronómica chilena y protagonista indiscutido de
las Fiestas Patrias, enfrenta hoy desafíos cada vez más complejos. La sequía prolongada,
las malezas parásitas, el aumento de la salinidad en los suelos y la creciente demanda de
consumidores que buscan alimentos más saludables y sostenibles ponen en riesgo la
continuidad de este cultivo clave. En este escenario, la biotecnología agrícola se posiciona
como una respuesta concreta, capaz de desarrollar variedades de tomates adaptadas a las
exigencias ambientales y nutricionales del siglo XXI.
A nivel global, la investigación en biotecnología ha permitido avanzar hacia tomates que no
solo resisten condiciones adversas como la falta de agua, sino que también ofrecen
beneficios adicionales para la salud y nuevas oportunidades productivas. Desde cultivos
más nutritivos hasta innovaciones que facilitan la agricultura urbana, la ciencia está
transformando la forma en que producimos y consumimos este alimento fundamental.
Gracias a la innovación científica, ya existen tomates más resistentes, nutritivos y
adaptados a las nuevas necesidades de los consumidores. Desde variedades moradas con
un alto contenido de antioxidantes que ya se comercializan en Estados Unidos, siendo un
éxito de ventas; tomates que previenen enfermedades relacionadas a la hipertensión
arterial disponibles en Japón; hasta plantas mas compactas de tomates que permitirán
aumentar significativamente la producción en espacios reducidos para la agricultura vertical
y urbana.
A nivel de investigación global, se ha avanzado en el desarrollo de variedades de tomates
tolerantes a la sequía que mantienen su sabor y rendimiento regulando mejor la pérdida de
agua, y tomates que no muestran signos de pudrición manteniendo intacto su sabor
después de un mes de haber sido cosechados. Incluso se han diseñado tomates
enriquecidos con vitamina D, capaces de aportar el mismo nivel que varios filetes de salmón
y con ello contribuir a combatir la deficiencia nutricional global. En Chile, investigadores
locales han desarrollado tomates burdeos con un pigmento antioxidante único, capaces de
resistir condiciones adversas de disponibilidad de agua.
El doctor Miguel Ángel Sánchez, doctor en Ciencias Biológicas y director ejecutivo de
ChileBio, destacó “estamos viendo cómo la ciencia y la biotecnología aportan soluciones
concretas a los desafíos agrícolas, nutricionales y de salud. Un tomate que resiste sequía,
que aporta más antioxidantes o incluso vitamina D no es solo innovación: es seguridad
alimentaria y más opciones saludables para los consumidores”.
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